sábado, 2 de marzo de 2013

¿Abismo fiscal o abismo ideológico ?

La falta de acuerdo entre los republicanos y los demócratas puede llevar al país norteamericano a padecer un drástico ajuste en los presupuestos de cerca de 1,2 billones de dólares durante los próximos diez años.Estos recortes, cuyo impacto será desigual en los diferentes Estados según el área económica afectada, nacen de la falta de consenso de 2011 entre ambos partidos, que llevó a crear la figura del `secuestro´ como medio de presión. Este `secuestro´ se basa en una serie de recortes automáticos que deberá llevar a cabo el presidente Obama en caso de que no se llegue a un acuerdo con los republicanos antes del 27 de marzo, fecha en la que el Gobierno agota su financiación. Obama quiere aprobar un nuevo presupuesto federal con el fin de evitar que entre en vigor dichos recortes, y así minimizar los ajustes pactando con los republicanos, quienes rehúsan aumentar los impuestos a los ricos, y exigen al presidente recortes en programas públicos.

El Partido Republicano, que disfruta de mayoría en la Cámara de Representante, se encuentra en un `tira y afloja ´ con el Gobierno. Con la posibilidad de bloquear proyectos de ley, tienen la llave para resolver este conflicto, aunque para ello deberán dejar de lado las diferencias ideológicas y los revancheos políticos. Alguien tendrá que ceder en contra de sus intereses, aunque lo que está claro es que, como bien dice Obama, `` no se puede gestionar el país mes a mes, crisis a crisis´´. El presidente tiene razón: un país de la importancia y tamaño de Estados Unidos no se puede gestionar dejando los deberes para el último día. En un momento de máxima inestabilidad económica, el consenso y la unión deben ser el camino para enderezar el rumbo. Plantearse guerras ideológicas en este sentido es algo inútil y dañino, no sólo a la hora de afrontar negociaciones políticas, sino también como medio de calmar a los mercados y evitar que otras economías maltrechas sucumban al desacuerdo entre republicanos y demócratas, cuya falta de entendimiento no sólo podría desembocar en unos ajustes dramáticos para su economía, sino fatales para el resto del mundo. El temido abismo fiscal renace en un preocupante abismo ideológico. El debate en torno al `secuestro´ está abierto. Los mercados están al tanto para tomar o no la palabra. Europa mira expectante a Estados Unidos.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Elecciones italianas, mercados y mensaje a Bruselas

Dejando de lado el descalabro de los índices bursátiles y el repunte de la prima de riesgo a raíz del resultado electoral en Italia,lo acontecido en el país transalpino deja de sí otro interesante aspecto: el rechazo a la política tradicional, a la política de traje y despacho, de prima de riesgo y mercados de deuda. La población italiana no sólo se muestra dividida en relación a quién va a gobernar, sino que plantea una cuestión muy interesante: ¿ puede alguien ajeno a la vida política obtener un buen resultado en unas elecciones, e incluso comprometer las políticas impuestas desde Bruselas ? Parece mentira que, en unos años en los que la palabra austeridad impera en Europa, comprometiendo la inversión, el crecimiento del empleo y, por ende, asfixiando económicamente a la ciudadanía, llegue a primera línea de poder alguien contrario a estas políticas, como dirían los tecnócratas, un antipolítico.


Cabe preguntarse qué es la antipolítica y cómo se puede dar en este caso. La antipolítica se podría definir como cualquier actividad que esté en contra de la política o cualquier individuo o colectivo que actúen en contra de la política. En este contexto cabría matizar el significado europeo de política que se da en estos momentos. En Europa, política se entiende como el tijeretazo o recorte en cualquier sector económico y social con el fin de evitar gastos y reducir el déficit, sacrificando la inversión y obligando a las empresas y autónomos a buscar medios para cuadrar los presupuestos mediante el despido. Esta política de ahorro de gastos, reducción de déficit e incremento de las tasas de desempleo ha sido criticada por muchos economistas, argumentando que prolongará la deuda y calificándola como un ``suicidio´´.  Como hemos visto, la antipolítica sería, en el caso en el que nos encontramos, un rechazo a estas medidas y a toda aquella imposición política procedente de Bruselas. Esto deja una cuestión al aire: ¿ cómo reaccionan los mercados, tan pendientes de las políticas de austeridad y recortes, a la aparición de esta corriente, y en especial al panorama que se abre en Italia tras el resultado de las elecciones ?

El pánico de los mercados a estos resultados se hizo visible en la caída generalizada de las Bolsas europeas, lideradas por la Bolsa de Milán, que sufrió una caída del 4,89 por ciento. Por otro lado, el castigo de los mercados de deuda se saldó con la subida de la prima de riesgo italiana contabilizada en 50 puntos básicos hasta alcanzar los 344 puntos básicos. Bruselas, ante el temor a esta ingobernabilidad política de Italia, reaccionó tratando de conseguir un gobierno estable a través de un acuerdo entre Pier Luigi Bersani, dirigente del Partido Democrático de Italia, y el tecnócrata Mario Monti. A pesar de los intentos, no se pudo lograr tal empresa. Italia es un país acostumbrado a sobrevivir en el alambre político. Pero en estos momentos, con una eurozona en grave recesión, y un rechazo general en Europa a cualquier práctica en contra de las políticas de austeridad, el panorama parece presentarse poco alentador.



El corralito que parece cernirse sobre el país transalpino parece oscurecer las esperanzas de recuperación económica, pero plantea una serie de cuestiones: ¿ cómo actuará Francia, segunda economía de la eurozona, y país que más ha abogado por alternativas menos agresivas y con mayor proyección de estímulo económico ? ¿ De qué lado estará Mariano Rajoy, tan proclive a la política de austeridad, pero consciente de que necesita como agua de mayo una mayor relajación en términos de objetivos de déficit y cuestionado tanto por la corrupción que vive el PP, como por las pesimistas progresiones de crecimiento proyectadas por el FMI en cuanto a la caída del PIB durante 2013 ? ¿ Qué papel puede tener el posible paquete de recortes en gasto público que se lleve a cabo en  EE.UU en caso de que no haya acuerdo entre demócratas y republicanos en cuanto a evitar el temido `` abismo fiscal´´,que implicaría una grave recesión económica en la primera potencia mundial ?


Los mercados dictarán sentencia, la prima de riesgo subirá o bajará al son de las políticas que se lleven a cabo, pero lo que está claro es que la población italiana ha mandado un claro mensaje a Bruselas: rechazamos la ``política´´.